¿Cómo evolucionan las infecciones hacia la severidad?
Muchas de las infecciones graves inician con síntomas inespecíficos como una fiebre persistente que no cede ante los antipiréticos comunes. Estos cuadros pueden derivar de infecciones respiratorias que comprometen la oxigenación o de infecciones gastrointestinales que provocan desequilibrios metabólicos severos. La vigilancia constante es clave, pues lo que parece una de tantas infecciones virales comunes en la infancia puede escalar rápidamente hacia un compromiso sistémico si no se instaura una prevención adecuada.
